- ¿Qué es y qué pretende la economía circular?
- Existen razones estratégicas para acercar los modelos productivos a la circularidad, todas relacionadas con la viabilidad a corto y medio plazo.
- El caso de Tebrio se muestra como una de las más exitosas experiencias industriales en la materia.
CIRCULARIDAD
La Unión Europea produce más de 2.200 millones de residuos al año, cada ciudadano consume catorce toneladas de materias primas, generando cinco toneladas de “basura”. El actual reto asumido por las instituciones europeas es doble. En primer lugar, generar una pedagogía mediante la cual comprendamos nuestra “basura” como lo que realmente es: un cúmulo de materiales que pueden reutilizarse, repararse o reciclarse. En segundo lugar, implementar una serie de transformaciones que superen lo que los expertos denominan modelo lineal, dominante desde las primeras revoluciones industriales.
Es decir, concebir todo aquello que define nuestra manera de vivir como una línea sin retorno (extraer – producir – utilizar – desechar) no resulta compatible con los grandes retos en sostenibilidad. En el intento de alargar la vida útil tanto de una materia prima como de un producto, bajando la emisión de residuos, nos encontraremos con el concepto de economía circular.
Se trata de un reinicio de nuestros aparatos productivos para que una parte cada vez más significativa, gracias a los avances tecnológicos, de productos y materias primas se vea inmersa en un ciclo infinito, reduciendo la presión sobre una parcela extraordinariamente grande de la producción global de materiales, por ejemplo, aquellos en sectores relacionados con los plásticos, la petroquímica o los minerales utilizados en la industria electrónica.
Podríamos argumentar que el objetivo de una economía realmente circular tiene dos grandes frentes. Estaría la optimización de los modelos de gestión de residuos, en la pretensión de que una cada vez mayor cantidad de materiales retornen a un ciclo infinito.
Y tendríamos la objetivación de la ecuación:
Reducción de residuos + reciclaje + reutilización = redefinición de las cadenas de valor.
En efecto, los procesos productivos experimentan graduales aumentos en su creación de valor cuando una parte de sus recursos o materiales iniciales provienen del reciclaje, que a su vez puede comportarse como una industria rentable en sí misma.
LAS RAZONES PARA EMBARCARNOS EN UNA ECONOMÍA CIRCULAR
El sistema de razones para adentrarnos en modelos de economía circular afectan prácticamente a todos los aspectos de nuestro estilo de vida, incluyendo a la construcción de conocimiento.
La primera y más importante razón es el afán de combatir la degradación medioambiental, dado que la reutilización y el reciclaje tienen una incidencia directa en la presión sobre los recursos naturales. Y esto sin entrar a profundizar en una de las grandes tragedias contemporáneas: la destrucción de hábitat y biodiversidad en grandes zonas del mundo; el ejemplo más obvio está en las industrias extractivas.
Pero la economía circular también se relaciona con la reducción de gases de efecto invernadero. Es verdad que los gases involucrados en el calentamiento global, llegados a partir de procesos industriales, sólo se acercan al 10% de las emisiones totales (en datos de la Agencia Europea de Medio Ambiente). Sin embargo, ese ya es un porcentaje enorme donde se verían claramente afectados los acuerdos internacionales.
La segunda razón tiene que ver con la propia viabilidad de nuestra forma de crear riqueza y cultura. Nos referimos a una mortal dependencia a ciertas materias primas, que con tanta frecuencia provienen originalmente de recursos naturales no renovables.
Una matemática elemental nos enfrenta a un problema irresoluble cuando la variable no renovable se cruza con aumento incesante de la demanda y la población (en datos de Eurostat, la UE depende en un 50%, aproximadamente, de materias primas que no se producen en su territorio). La palabra inviabilidad aparece, igualmente, cuando dos datos (importación y exportación) terminan cruzándose en las estadísticas: ya en el 2021 la UE tuvo un déficit comercial de 35.500 millones de euros relacionado con la diferencia entre importación de materias primas y exportación de productos.
EN BUSCA DE LA CIRCULARIDAD
¿Qué hacer? Reducir la peligrosa volatilidad desprendida de las dificultades asociadas a la dependencia de nuevas materias primas, entre ellas las complicaciones financieras, la inestabilidad de precios, los riesgos de las cadenas de suministro e incluso los problemas de índole sociopolítico acaecidos en los lugares de origen.
Por supuesto, en estas problemáticas siempre hay puntos concretos que preocupan a los expertos y a los organismos internacionales, como el crecimiento, los precios y el empleo. Pero, como casi todo en la economía global, las dificultades pueden entenderse como un reto de gestión ante nuevos desafíos.
En sentido de lo anterior, la economía circular puede comprenderse como una forma de reindustrializar regiones o territorios europeos a la vez que controla los precios para el consumidor, permitiéndole ahorrar recursos. En cifras del Parlamento Europeo, se ilustra un escenario de transición a economía circular que podría dar sustento a 700.000 nuevos puestos de trabajo, entre ellos a una masa de prometedores talentos enfocados en innovación, investigación y gestión.
UN CASO DE ÉXITO EN ECONOMÍA CIRCULAR: LA COMPAÑÍA TEBRIO
Ahora bien, el respaldo y la voluntad política de los gobiernos y las grandes instituciones europeas es fundamental. Pero, sin lugar a dudas, debe tenerse presente la experiencia y los avances de quienes ya tienen un camino recorrido en esta revolucionaria conceptualización a la que denominamos economía circular.
España alberga uno de los modelos productivos circulares más exitosos: el implementado y perfeccionado por la empresa biotecnológica y agroalimentaria Tebrio, que se dibuja en la escena global como líder en la producción y transformación del insecto Tenebrio molitor.
¿Cuáles son los logros del proceso implementado en Tebrio? Ante todo, la eficiencia en la conversión de alimentos, mediante un sistema industrial extraordinariamente sensible con las necesidades medioambientales, gracias a una emisión de gases de efecto invernadero cercana a cero.
Nuestra materia prima son insectos, éstos son alimentados con subproductos descartados en otras industrias. Transformamos materias primas de muy bajo valor en proteína y grasa de alta calidad. Sin olvidar una de las grandes obviedades del modelo: la cría de escarabajos no tiene las necesidades de agua y alimentos de una explotación ganadera, tampoco demandan importantes extensiones de tierra. Lo anterior se traduce en una de las esencialidades de la economía circular: aprovechamos absolutamente todo, no enviamos ningún residuo al medio ambiente.
En el gran reto de la economía circular, el mundo tiene en Tebrio uno de sus más importantes puestos de avanzada.
NOTICIAS RELACIONADAS
Tebrio pone la primera piedra de la granja de insectos más grande del mundo
La compañía biotecnológica, líder mundial en la producción industrial del Tenebrio molitor,...
EN PORTADA / RTVE – Fuera de Carta
El impacto del cambio climático está mermando las cosechas, fundamentales para alimentar tanto a...
CINCO DÍAS – Adriana Casillas: “En Europa casi todos los insectos que se producen se usan para alimentación animal”
Tebrio es una empresa con base en Salamanca que tiene por objetivo construir la mayor planta de...
COLABORADORES
Nacionales e Internacionales

























