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Cómo un pienso a base de insectos mejora el sistema inmunitario de los peces

La biotecnológica Tebrio ha desarrollado un ingrediente proteico rico en aminoácidos que potencia el desarrollo de los alevines y juveniles en un momento crítico de su crecimiento. :oProtein es un producto cien por cien natural, extraído del insecto tenebrio molitor para la fabricación de piensos acuícolas que se adapta tanto a especies de agua dulce como marinas. Entre las ventajas que ofrece está la de reducir sustancialmente el uso de harinas procesadas de pescado, lo que lo convierte en una alternativa sostenible que ayuda a reducir la sobrepesca.

La industria acuícola lleva tiempo investigando nuevas fuentes de alimentación que permitan reducir la dependencia de las harinas procesadas de pescado. Y entre las alternativas que se manejan, los insectos se presentan como una de las opciones más sostenibles y beneficiosas que existen.

El pasado mes de marzo, Tebrio presentó en la feria Aquafuture de Santiago de Compostela un producto revolucionario, extraído del gusano de la harina, que refuerza el sistema inmunitario de los peces en su etapa de crecimiento. Y que además mejora su comportamiento metabólico al ser digerible en más de un 90%.

Este producto, que Tebrio comercializa bajo el nombre de :oProtein, está siendo analizado en el programa de investigación científica Acuisost, una inciativa del cluster Acuiplus en la que participa Tebrio. Y que tiene por objetivo promover la sostenibilidad de la acuicultura mediante la puesta en marcha de estrategias nutricionales inspiradas en la formulación de piensos con nuevos ingredientes y aditivos tecnológicos.

Esta investigación ha tomado como muestra de estudio la trucha arcoíris, para el cultivo en agua dulce, y la dorada, en el medio marino. Y en ambos casos, se está comprobando que los peces alimentados con insectos se desarrollan de manera más robusta. Presentan un menor grado de estrés y son más resistentes a los patógenos que encuentran en el agua. Lo que a su vez permite reducir el uso de antibióticos.

Incidencia en el metabolismo

También se ha contrastado que la harina de insectos en la alimentación acuícola tiene una marcada incidencia en la actividad metabólica de las especies estudiadas. Concretamente reduce el consumo de energía que los animales necesitan para sintetizar los aminoácidos y las proteínas en su etapa de crecimiento, y eso indirectamente mejora el sistema inmunitario.  

El ingrediente proteico desarrollado por Tebrio presenta una concentración de proteína bruta superior al 72%. Y su relación entre proteína digerible y proteína bruta por digestión pépsica es superior al 90%. Los resultados obtenidos en el laboratorio demuestran además que este producto cuenta con menos de un 7% de grasa y un porcentaje de cenizas inferior al 5%.

:oProtein está pensado para favorecer el desarrollo de alevines y juveniles en un momento crítico de su crecimiento. Porque además de ser rico en aminoácidos, tiene un perfil oleico mucho mejor que el de cualquier otra alternativa a la harina de pescado. Podríamos decir que es un componente equivalente a los que usamos en la leche de fórmula que los humanos le damos a los recién nacidos.

Refuerzo inmunitario

Otro estudio llevado a cabo por científicos griegos e italianos del Hellenic Center for Marine Research y las Universidades de Turín y Nápoles apunta en la misma dirección; la dieta de insectos influye en el crecimiento de los peces y también en su sistema inmunitario.

En este caso, la investigación se llevó a cabo con lubinas juveniles alimentadas durante seis semanas con proteína del gusano de la harina. Y a grandes rasgos, el estudio concluye que ese ingrediente añadido a los piensos tuvo efectos antiinflamatorios significativos en la población analizada. Y que tanto la actividad antibacteriana de la lisozima, como la inhibición de la tripsina fueron significativamente mayores. Lo que supone que estos insectos tienen un efecto inmunoestimulante y favorecen la actividad antiparasitaria. En otras palabras, aumentan la resistencia de los peces a determinadas enfermedades.

Lo mismo ocurre en el caso de la gamba blanca del pacífico. Esta especie es una de las más comercializadas en acuicultura a nivel global. Y en cautividad tiene un alto índice de mortalidad temprana. El estudio que llevó a cabo en 2019 la Universidad de Bangkok reveló que la harina del tenebrio molitor mejoraba el crecimiento y la conversión alimenticia de las gambas. Y que el rendimiento óptimo se alcanzó sustituyendo un 50% de las harinas de pescado incluidas en los piensos.

A nivel inmunológico, la población bajo estudio registró una tasa mayor de supervivencia al síndrome de la muerte temprana y un menor índice de inmunosupresión. Seguramente, dicen los expertos, debido a la quitina de los insectos y otros biocombustibles que contrarrestan las infecciones patógenas.  

Por último, otro estudio desarrollado con siluros juveniles llegó a la misma conclusión. Se formularon cuatro dietas con 9, 18 y 27 gramos de harina de tenebrio molitor por 100 gramos de pienso. Y aquellos ejemplares alimentados con al menos el 50% de insectos desarrollaron una resistencia significativamente mayor a la bacteria Edwardsiella ictaluri, responsable de la septicemia entérica.

 Una alternativa sostenible y natural

Tradicionalmente el sector de la acuicultura se ha servido de harinas de pescado como fuente de proteína principal para elaborar sus piensos. Pero debido a la sobrexplotación del medio marino esta alternativa por sí sola no tardará en hacerse insostenible. Principalmente, porque para conseguir un kilo de pescado en cautividad hacen falta cuatro kilos de capturas marinas, que luego se convierten en pienso.

La otra opción que existía hasta el momento eran las harinas vegetales, mucho más baratas y abundantes. Aunque estas tienen un perfil de aminoácidos muy inferior a la proteína que ofrecen los insectos.

La acuicultura es una de las actividades agropecuarias que más futuro tienen porque todavía puede seguir creciendo de manera sostenible. Aunque para ello necesitamos introducir nuevos productos que garanticen su sostenibilidad a largo plazo, ya que no se puede depender sólo de las capturas en mar abierto.

Según los datos que maneja Naciones Unidas, dentro de 15 años habrá un grave problema alimentario en el mundo si no cambiamos nuestro modelo productivo a nivel global, ya que la población se habrá duplicado y no dispondremos de más recursos de los que ya existen. De ahí, la importancia de identificar alternativas sostenibles y actuar cuanto antes.